Sáenz en el tablero del litio: entre la avanzada de EEUU y el peso real de China en la Puna
- 27 de abril, 2026
La visita del embajador Peter Lamelas expuso las tensiones geopolíticas que atraviesan a Salta en plena expansión minera.
Mientras Washington busca posicionarse como socio estratégico, el mapa actual de inversiones muestra una realidad distinta: predominio de capitales asiáticos, europeos y canadienses.
Por Maira López
La semana pasada, en la ciudad de Salta, el gobernador Gustavo Sáenz recibió al embajador de Estados Unidos en Argentina, Peter Lamelas, en el marco de una gira oficial por el NOA enfocada en el desarrollo del litio, en un contexto de creciente disputa geopolítica con China por el control de minerales críticos.
La visita -que también incluyó a Jujuy- se inscribió en la estrategia del gobierno de Donald Trump para reposicionarse en una región donde el gigante asiático ya tiene una presencia consolidada a través de inversiones directas en proyectos mineros.
El paso del embajador del norte por la provincia combinó agenda institucional, encuentros con el sector empresarial y gestos políticos explícitos. “Estados Unidos busca ser el socio de preferencia de Argentina también en minería”, afirmó Lamelas, al tiempo que pidió “menos trabas y más mercado” para liberar el potencial del sector. Pero sus declaraciones fueron más allá del plano económico, ya que cuestionó abiertamente a China al señalar que “es un sistema controlado por un gobierno comunista”, lo que motivó una respuesta inmediata de la embajada del país asiático, que habló de “prejuicios ideológicos” y denunció una lógica de confrontación propia de la Guerra Fría.
Ese cruce diplomático expuso el trasfondo de la visita, que el litio del norte argentino se convirtió en un punto de tensión entre dos potencias que disputan no solo recursos, sino también influencia en América Latina. Y en ese escenario, Salta aparece como un territorio clave.
En ese marco, Lamelas no solo habló de litio y geopolítica, sino que volvió a explicitar el respaldo de Washington al rumbo económico del gobierno de Javier Milei. “El mundo está mirando a Argentina, y le gusta lo que ve”, escribió. Aseguró que las reformas impulsadas por la actual gestión nacional generaron “estabilidad, reglas claras y rumbo real”. Según planteó, ese escenario ya empezó a traducirse en inversiones: “Si se mantiene el camino, llegará mucho”, dijo.
El posicionamiento no es aislado. En distintos foros empresariales, Lamelas viene insistiendo en que Estados Unidos busca consolidarse como “socio preferido” de la Argentina, destacando la afinidad política entre Trump y Milei como parte de un modelo basado en desregulación, apertura económica y protagonismo del sector privado.
En esa línea, el embajador puso el foco en los sectores donde Washington ve mayores oportunidades: energía —con Vaca Muerta—, minería —litio, cobre, plata y uranio—, agroindustria y tecnología. También destacó herramientas como el Acuerdo Recíproco de Comercio e Inversiones (ATI) y aseguró que la Embajada ya asistió a más de 2.400 empresas estadounidenses interesadas en invertir en el país. Sin embargo, incluso en ese tono optimista, dejó una advertencia que dialoga con el escenario salteño: “Menos trabas, más flexibilidad y reglas claras” siguen siendo condiciones necesarias para que esas inversiones se concreten, afirmó.
Un mapa que contradice el discurso
Sin embargo, mientras Washington explicita su intención de convertirse en “socio de preferencia” en minería, la realidad del territorio salteño muestra otra fotografía. Hoy, ninguno de los grandes proyectos mineros en la provincia está en manos de capitales estadounidenses. No se trata de una ausencia circunstancial sino de una configuración estructural que se fue armando durante la última década, al calor del auge del litio.
El mapa de inversiones es elocuente. Rincón Litio está controlado por Rio Tinto, uno de los gigantes globales del sector. Diablillos pertenece a AbraSilver Resource Corp, reflejando el peso de Canadá. Por su parte, Sal de Oro es desarrollado por Posco, conglomerado surcoreano. Mientras que, Mariana y PPG están en manos de Ganfeng Lithium, actor central de China.
A su vez, Centenario Ratones quedó bajo control de Eramet, empresa francesa. Y Taca Taca pertenece a First Quantum Minerals, de Canadá.
Pero el dato más significativo es quién no está: Estados Unidos. A pesar de los anuncios, acuerdos bilaterales y gestos diplomáticos, no hay participación directa de empresas estadounidenses en los principales desarrollos mineros salteños.
Esa ausencia se vuelve más llamativa en clave global. Mientras China avanzó con una estrategia sostenida de inversión directa, Estados Unidos llega tarde a la disputa y, por ahora, lo hace más desde la diplomacia que desde el capital.
China ya juega fuerte, pero no está sola, Europa, Asia y Canadá tienen posiciones consolidadas. En cambio, Estados Unidos todavía no logra traducir su interés político en presencia concreta sobre el terreno.
Sáenz y la lógica de “puertas abiertas”
En ese tablero, la estrategia del gobierno salteño se resume en pragmatismo y diversificación. Durante el encuentro con Lamelas, el gobernador Sáenz puso sobre la mesa el “potencial económico y minero” de Salta, en línea con una política que busca atraer inversiones sin distinción de origen.
El discurso oficial acompaña esa lógica: “dinamismo de la industria minera” y necesidad de profundizar vínculos internacionales.
En paralelo, el Senado salteño viene trabajando en la agilización de permisos y en la ampliación del marco normativo para acelerar proyectos. Según datos oficiales, Salta cuenta con 35 proyectos de litio en distintas etapas, cuatro de ellos ya en producción. Sin embargo, apenas el 1% de la Puna ha sido explorada, lo que anticipa una expansión aún mayor del sector.
La clave está en cómo se gestiona ese crecimiento. En la Comisión de Minería del Senado se planteó la necesidad de articular desarrollo con licencia social, controles ambientales y formación de mano de obra local.
Exportaciones récord, derrame limitado
El avance del litio y otros minerales ya tiene impacto en los números macroeconómicos. Salta registró exportaciones por 390 millones de dólares en el primer trimestre de 2026, con un crecimiento interanual del 81%, posicionándose como líder regional en el NOA, según un reciente informe de Politikon Chaco.
Pero esa expansión convive con una paradoja conocida: crecimiento hacia afuera, crisis hacia adentro. El modelo extractivo funciona, en gran medida, como una economía de enclave. Es decir, genera divisas, pero no necesariamente empleo masivo ni mejora del consumo interno.
En ese contexto, la disputa entre Estados Unidos y China no se traduce automáticamente en beneficios para la población local. Más bien, redefine quién controla los flujos de inversión, tecnología y exportación.
El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) aparece como una de las herramientas clave en esta nueva etapa. En su primer año, concentró proyectos por más de 35.000 millones de dólares, con fuerte predominio del sector minero.
Para Estados Unidos, el interés es estratégico pues busca garantizar acceso a minerales críticos y reducir su dependencia de China. El acuerdo bilateral firmado en febrero con Argentina apunta justamente a eso, promoviendo la participación de empresas norteamericanas en toda la cadena productiva del litio y el cobre.
Sin embargo, el desafío para Washington es doble: competir con actores que ya están instalados y hacerlo en un contexto donde las reglas de juego aún se están definiendo.
Una provincia en el centro de la disputa
La visita de Lamelas dejó una imagen potente: la provincia como territorio en disputa dentro de la nueva geopolítica de los recursos. No se trata solo de inversiones, sino de influencia, alianzas y modelos de desarrollo.
En ese escenario, Sáenz juega a varias bandas. Recibe a Estados Unidos, sostiene vínculos con China y abre la puerta a capitales de distintos orígenes. La pregunta de fondo es si esa estrategia logrará traducirse en un desarrollo más equilibrado o si la provincia seguirá siendo, como hasta ahora, un nodo extractivo en una red global que se decide lejos de la Puna.
Por lo pronto, los hechos marcan una asimetría clara, ya que mientras Estados Unidos despliega diplomacia e intenciones, China —junto a otros actores— ya está operando en el terreno.
Página 12