"El uranio no es algo que viene a la Argentina, es algo que ya está presente", sostuvo Luis López
- 23 de abril, 2026
El especialista de la CNEA fue contundente
En un contexto global marcado por la transición energética, el uranio vuelve a posicionarse como un recurso estratégico. Con una demanda creciente impulsada por la expansión de la energía nuclear —considerada una fuente estable y de bajas emisiones—, Argentina analiza retomar la producción local tras casi tres décadas de dependencia de importaciones.
La discusión no es menor: en un escenario internacional atravesado por tensiones geopolíticas y competencia por recursos críticos, el abastecimiento de insumos estratégicos como el uranio adquiere una dimensión que trasciende lo energético. En ese marco, países con capacidades tecnológicas y reservas identificadas, como Argentina, vuelven a mirar este recurso como una pieza clave dentro de su política de desarrollo.
Sobre este escenario disertará Luis López, especialista en recursos nucleares de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), en el marco del ciclo "Hablemos de lo que viene", organizado por El Tribuno. La exposición, titulada "Uranio para la generación nuclear: situación mundial y en la Argentina", se realizará este jueves 23 en el Centro de Convenciones de Salta, donde se debatirá el rol de los minerales críticos en el desarrollo regional.
Con más de 40 años de trayectoria en el sector, López dialogó con Radio Salta y brindó una radiografía del presente y las perspectivas del uranio en el país.
Si hablamos de ese presente, ¿cómo está hoy la situación del uranio en Argentina?
A nivel global, alrededor del 9% de la electricidad se genera con energía nuclear, lo que implica el funcionamiento de unos 436 reactores que requieren uranio como insumo. En Argentina, hoy está en agenda la posibilidad de retomar la producción local, principalmente para abastecer a los tres reactores en operación y acompañar un eventual crecimiento del parque nuclear.
Nuestro país comenzó a producir uranio en 1952, pero en 1997 se interrumpió por razones vinculadas a los precios internacionales. Desde entonces, el abastecimiento para la fabricación de combustible nuclear depende completamente de importaciones.
El uranio suele estar asociado a conflictos o tensiones internacionales. ¿Cómo impacta eso en la percepción pública?
Argentina tiene una política histórica basada en el uso pacífico de la energía nuclear. Eso incluye no solo la generación eléctrica, sino también aplicaciones en medicina, industria y alimentos. La medicina nuclear, por ejemplo, es un campo donde la sociedad percibe de manera directa los beneficios de esta tecnología.
Esa visión permite diferenciar claramente entre el uso energético y científico del uranio y su utilización con fines bélicos, que responde a otras dinámicas internacionales.
¿Qué nivel de recursos tiene Argentina y dónde se ubican?
El país cuenta con unas 33.000 toneladas de uranio recuperable, consideradas económicamente explotables dentro de determinados rangos de costo. Para dimensionar, el consumo anual ronda las 220 toneladas.
Los principales recursos se concentran en Chubut, Río Negro y Mendoza, aunque también hay antecedentes en Salta, especialmente en la zona de Tonco-Amblayo. Allí hubo producción en el pasado que, si bien hoy puede parecer modesta, fue clave en el desarrollo inicial del sector nuclear argentino.
¿Hoy es viable producir uranio en el país?
Desde el punto de vista económico, sí. El costo de producción local se ubicaría por debajo de los 130 dólares por kilo, mientras que el precio internacional ha estado entre 200 y 220 dólares en los últimos tiempos. A eso hay que sumarle costos logísticos e impositivos cuando se importa, lo que eleva significativamente el valor final.
Además, el precio del uranio se ha incrementado de manera sostenida desde la prepandemia, lo que mejora las condiciones para evaluar proyectos productivos en el país.
¿Cómo es el proceso de producción y tratamiento del uranio?
Históricamente, la mayor parte de la producción en Argentina se realizó mediante minería a cielo abierto. Luego, el mineral pasa por procesos químicos que permiten separar el uranio del resto de los componentes.
El resultado es un concentrado conocido como yellowcake, que constituye la materia prima para la fabricación del combustible nuclear. Este producto luego se purifica y se procesa hasta alcanzar los estándares necesarios para su uso en reactores.
¿Ese proceso se realiza en el país?
Actualmente, Argentina importa el concentrado, pero realiza localmente el resto del ciclo. La purificación se lleva a cabo en Córdoba y la fabricación de los elementos combustibles en el Centro Atómico Ezeiza. Es decir, existe una cadena de valor consolidada, aunque incompleta en su etapa inicial.
En términos estratégicos, ¿qué implicaría recuperar la producción local?
Tendría un impacto significativo en la seguridad energética. Reducir la dependencia de importaciones en un insumo clave siempre es positivo, sobre todo en un contexto internacional donde los recursos estratégicos adquieren mayor relevancia.
Además, permitiría fortalecer toda la cadena nuclear argentina, que ya cuenta con capacidades tecnológicas y experiencia acumulada.
¿Cómo influye el contexto internacional en esta oportunidad?
Hoy hay un renovado interés global por la energía nuclear, en parte por su capacidad de generar electricidad de manera constante y con bajas emisiones. Esto impulsa la demanda de uranio y mejora las perspectivas de inversión.
También hay una tendencia a diversificar fuentes de abastecimiento, lo que abre oportunidades para países con recursos disponibles.
¿Qué condiciones se necesitan para avanzar en nuevos proyectos?
Se requieren varios factores. Por un lado, un contexto económico estable que permita inversiones a largo plazo. Por otro, avances en estudios geológicos y de factibilidad.
Pero también es clave la dimensión social. La aceptación de la minería, especialmente en el caso del uranio, es un aspecto central. En ese sentido, se observa una evolución en la percepción en distintas provincias.
¿Y desde el punto de vista ambiental y tecnológico?
Las tecnologías han avanzado significativamente en las últimas décadas. Hoy existen métodos de extracción con menor impacto ambiental y mejores estándares de control.
Eso permite pensar en proyectos más sostenibles, que contemplen tanto la viabilidad económica como la protección del entorno.
Para cerrar, ¿cuál es su mirada hacia adelante?
Argentina tiene recursos, conocimiento y una industria nuclear desarrollada. Si se dan las condiciones adecuadas, es posible avanzar en la recuperación de la producción de uranio y consolidar un rol más activo en este escenario global.
No solo para abastecer la demanda interna, sino también con la posibilidad de generar excedentes exportables en el futuro.
Clave
El encuentro central del ciclo "Hablemos de lo que viene" se realizará desde las 10 en el Centro de Convenciones de Salta y reunirá a especialistas, académicos, empresarios y referentes del sector minero. La participación es con invitación y el eje estará puesto en el papel de los minerales críticos en la transición energética y el desarrollo productivo de la región.En ese marco, el debate sobre el uranio se inscribe en una agenda más amplia vinculada a la seguridad energética, la diversificación de la matriz productiva y el posicionamiento de Argentina frente a la demanda global de recursos estratégicos.
El Tribuno