Río Negro: Hay más uranio de lo previsto en el proyecto Amarillo Grande
- 20 de febrero, 2026
La empresa Blue Sky Uranium confirmó que los últimos estudios en el depósito "Ivana", cerca de Valcheta, revelaron una continuidad mineral mucho mayor a la esperada.
Este hallazgo podría mejorar la rentabilidad del proyecto y acelerar los tiempos para una futura explotación.
El potencial minero de la provincia de Río Negro volvió a ser noticia a nivel internacional luego que la compañía Blue Sky Uranium, en conjunto con su operadora local Ivana Minerales SA (del grupo Corporación América), anunciara los resultados de “un nuevo modelado geológico” en su proyecto estrella: Amarillo Grande.
El dato más relevante es el hallazgo de un dominio de "alta ley" (mayor concentración de mineral) en la zona central del depósito Ivana. Según el informe técnico, esta nueva área tiene una superficie de aproximadamente 500 por 130 metros, con espesores que van de 1 a los 17 metros de profundidad.
Hasta el año pasado, esta zona específica del núcleo del yacimiento no había podido ser perforada adecuadamente por limitaciones de acceso. Gracias a la campaña de exploración realizada en 2025 y principios de 2026, los geólogos lograron confirmar que el uranio no solo está presente, sino que tiene una continuidad sólida.
De hecho, el 34% de esta nueva área mineralizada se encuentra fuera de los límites que se conocían en la última estimación de recursos de 2024. Esto significa que el yacimiento es más grande de lo que se pensaba originalmente.
"Esta área es una extensión de la zona núcleo del depósito que, según nuestros estudios económicos, sería el punto de partida para la posible explotación minera", explicó Nikolaos Cacos, presidente y director ejecutivo de Blue Sky.
Después de que la empresa difundiera el nuevo hallazgo, el Gobernador Alberto Weretilneck manifestó en sus redes sociales que este anuncio “muestra que nuestra provincia también puede ser protagonista en la minería responsable, generando inversión y empleo para los rionegrinos”. Y agregó: “Con planificación, controles y reglas claras, seguimos ampliando nuestra matriz productiva”.
Impacto en la economía del proyecto
La detección de más uranio y vanadio en el corazón del yacimiento tiene un impacto directo en la agilización de las inversiones del proyecto. Al haber más mineral concentrado en el lugar donde se planea empezar a excavar, la rentabilidad potencial aumenta significativamente. Por lo tanto, se sumarán "libras adicionales" de uranio a la próxima estimación oficial de recursos y, al estar en el centro del depósito, facilita la planificación de una futura mina.
Con estos datos en su poder, la compañía se encamina a dar el próximo paso, que será actualizar el modelo geológico completo de todo el yacimiento, para avanzar hacia los estudios de prefactibilidad técnica.
Se extrae y se devuelve
Ubicado en la zona central de Río Negro, el proyecto Amarillo Grande es uno de los distritos de uranio más prometedores de Argentina. Su importancia radica no solo en el potencial de exportación, sino también en el rol estratégico del uranio para el abastecimiento de las centrales nucleares nacionales (Atucha I, II y Embalse), en un contexto de búsqueda de energías con baja emisión de carbono.
La metodología que proyecta Blue Sky Uranium para el depósito Ivana se basa en una técnica de minería a cielo abierto de baja profundidad. Esto debido a que la mineralización se encuentra prácticamente en la superficie o apenas cubierta por una capa delgada de sedimentos sueltos, lo que elimina la necesidad de realizar voladuras o excavaciones profundas y costosas.
El proceso comenzará con la remoción de este material blando mediante excavadoras y camiones convencionales, para luego trasladar el mineral a una planta de procesamiento donde se aplicará una técnica conocida como lixiviación alcalina. Consiste en la utilización de carbonato y bicarbonato de sodio para separar el uranio y el vanadio de la roca de forma selectiva, evitando el uso de ácidos fuertes y minimizando el impacto químico en el entorno.
Una de las ventajas ambientales clave que destacan los informes de la compañía es la posibilidad de realizar un minado progresivo, lo cual contempla que el material estéril ya procesado se devuelve inmediatamente a las áreas excavadas. De esa forma, se inicia la restauración del paisaje de forma simultánea a la operación, permitiendo que el suelo recupere su perfil natural en periodos cortos de tiempo.
Finalmente, el producto obtenido será un concentrado de uranio denominado "torta amarilla", el cual tiene el potencial estratégico de ser refinado para producir el combustible nuclear necesario para las centrales Atucha I y II y Embalse. Esto posicionaría a este yacimiento rionegrino como un eslabón fundamental para la soberanía energética de Argentina, al sustituir importaciones de mineral del exterior
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