Lanzan en Canadá una alianza minera regional con presencia argentina
- 4 de marzo, 2026
La nueva red busca unificar criterios en América Latina y tendrá al chileno Francisco Lecaros como presidente. Argentina ya designó a su representante.
En uno de los escenarios más influyentes del sector extractivo global, América Latina dio un paso para organizarse como bloque. En la convención PDAC 2026, que se realiza en Toronto, se presentó formalmente la Alianza Minera de América Latina (ALMA), una iniciativa que apunta a integrar a los países de la región bajo una visión común sobre el futuro de la actividad.
El anuncio se realizó durante la 94ª Convención Anual de la Prospectors & Developers Association of Canada, un encuentro que reúne a gobiernos, empresas y referentes del ecosistema minero mundial. Allí se firmó el Manifiesto Fundacional de ALMA, documento que fija principios y compromisos vinculados con sostenibilidad, transparencia y relación con las comunidades.
La conducción de la nueva organización quedó en manos del chileno Francisco Lecaros, expresidente de la Fundación Minera de Chile, quien asumirá como presidente. La secretaría general será ocupada por la ejecutiva peruana Adriana Aurazo, con trayectoria en temas ambientales, sociales y de sostenibilidad. El equipo directivo se completa con responsables en áreas legales, estudios, comunicaciones y finanzas.
Durante la presentación, Lecaros planteó que la región concentra reservas estratégicas de cobre y litio, minerales considerados centrales para la electrificación y las energías renovables. Sin embargo, sostuvo que el posicionamiento internacional no dependerá solo de la riqueza geológica, sino también de estándares elevados, instituciones sólidas y legitimidad social. La alianza, aclaró, no busca competir con estructuras nacionales, sino coordinar esfuerzos y proyectar una voz común en el escenario global.
Argentina tendrá representación en esta primera etapa. Fue designado como vicepresidente para el país Carlos Cuburu, quien formará parte del esquema territorial que ALMA desplegará en distintos mercados latinoamericanos. La estructura incluye referentes en Chile, Colombia, Perú, México, Panamá y Brasil, Venezuela, Ecuador, Honduras y Nicaragua, mientras otros países siguen en proceso de revisión.
El modelo organizativo prevé además la designación de Secretarios Generales Adjuntos en cada país, con el objetivo de fortalecer la estructura operativa y ampliar la participación. La idea es construir una red continental que permita compartir buenas prácticas y facilitar la cooperación entre ecosistemas nacionales con realidades regulatorias diversas.
ALMA contará también con un Alto Consejo Consultivo Público y Empresarial y con una Asamblea General integrada por empresas, instituciones y personas adherentes a la red. Ese esquema apunta a combinar la mirada estatal con la del sector privado y actores técnicos, en un intento por dotar de mayor respaldo institucional a la iniciativa.
La presentación en Canadá no fue casual. La PDAC funciona como vidriera global para proyectos, inversiones y debates estratégicos en minería. Al elegir ese ámbito para su lanzamiento, la alianza buscó instalar desde el inicio un perfil internacional y proyectarse como interlocutor regional ante mercados y organismos multilaterales.
El trasfondo de la iniciativa está vinculado a la creciente demanda global de minerales críticos. Cobre y litio aparecen en el centro de la transición energética, y América Latina concentra una porción significativa de esos recursos. En ese contexto, la coordinación regional se plantea como herramienta para negociar condiciones, estándares y posicionamiento frente a otras potencias productoras.
Con la firma del manifiesto y la definición de su conducción, ALMA inicia formalmente su agenda de trabajo. El desafío ahora será traducir esa declaración en acciones concretas que articulen intereses nacionales, estándares ambientales y expectativas sociales en un sector que combina oportunidades económicas con tensiones territoriales.
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